LA COSTA VERDE (2010-2014)

Lima es una ciudad que mira al océano Pacífico. Situada privilegiadamente en lo alto de una serie de acantilados, los habitantes ahí construyen sus propios destinos, contemplando el horizonte, sobre un fondo de mar abierto.

Propensa al desborde, Lima es una ciudad tentacular que crece por todos sus lados. A pesar de que la única frontera realmente establecida fue el límite con el mar, en nuestros días esa línea se desplaza.

Luego de estar durante algunas décadas en abandono (y de servir como botadero clandestino de deshechos), una gran parte de la bahía de Lima (conocida como la costa verde) es actualmente puesta en valor. Es a través del devenir de un nuevo tiempo de modernización, que el Estado Peruano intenta garantizar el desarrollo de la costa verde, conduciéndola inevitablemente hacia una nueva etapa. Es entonces que una flota inagotable de camiones confluye en este territorio para arrojar al mar miles de toneladas de escombros de casas obsoletas. De esa manera, al pie del acantilado, el círculo de una antigua era de modernización se concluye. La ciudad crece y sus límites físicos se prolongan con los restos de sí misma.

Mi proyecto sobre la costa verde se desarrolla entre los años 2010 y 2014. Desde el principio se construye sobre la idea de hacer una documentación artística del cambio del litoral ; la cual se apoya en el interés fundamental de reflexionar sobre los lapsos y elipsis de un territorio en transformación, y el consumo del paisaje durante el proceso de cambio.

Si, en tanto trabajo fotográfico, la Costa Verde se describe como un intento por abarcar la transformación del territorio, es para, en extensión, investigar la contradicción inherente a ciertos procesos vinculados a la Modernidad.
En donde podemos encontrar, por ejemplo, la paradoja de construir a partir de ruinas.

La indeterminación del territorio hace eco a la naturaleza ambigua y contradictoria de lo procesual. Entendiéndolo de esa manera, la figura de ‘contrucción/obra’ fue tomada como evocación de todo aquello que está interrumpido y en estado intermedio. El paisaje se presenta suspendido, latente, en medio de todas sus posibilidades.

Dentro de la misma perspectiva, la Costa Verde habla de la acción humana sobre el paisaje y del lugar del hombre dentro de la transformación del territorio. Es así que la potencia del elemento se observa, con frecuencia, en yuxtaposición con el tan humano deseo fáustico de desarrollo.

Apelando a una especie de ambigüedad, y creando una dinámica de desplazamientos entre la visión documental y la abstracción lírica, la restitución de lo real gravita también en un estado intermedio.

Estas imágenes se revelan como una suerte de tensión entre dos fuerzas, y es así que ellas existen: para hablar del límite, del espacio intermedio, del vaivén del mar y de la ola de polvo que llega desde la ciudad.

El término de “image tableau” está siempre presente cuando es necesario definir un montaje de la Costa Verde, debido a que estas imágenes fueron hechas pensando en la frontalidad y distancia del espectador a la hora de verlas. Lejos de pretender hacer uso de una estrategia museística, la verdadera necesidad de entender la Costa Verde como un tableau nace a la vez de la relación y del juego propuesto entre las propias imágenes: sobre el muro, la relación formal entre imágenes se genera a partir de la distorsión de proporción y de escala entre el Ser humano y el Paisaje.

La serie de la Costa Verde está compuesta por 73 imágenes, dentro de un universo de 464 imágenes en formato de película negativo color en placas de 4×5 pulgadas.

Impresión por inyección de tinta sobre papel Hahnemühle,
copia de archivo desde negativo cromógeno 4 x 5 pulgadas.
104 x 130 cm. (40.9 x 51.2 pulgadas)